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EL BLOG DEL PADRE PABLO "Una lección de Vida"

 

Hola... Lo acabo de ver hace unos momentos en un programa de televisión. Dentro de los programas que más me entusiasman son aquellos referidos a la vida de los animales, sin negar la transmisión de los partidos de fútbol, pero los documentales sobre la vida animal me parecen fascinantes. Vi y no lo podía creer, las imágenes relataban cómo en un país nórdico existen unas águilas que sobrevuelan unos ríos que en sus caudales tienen una gran cantidad de salmones y de truchas, alimento muy apetitoso para las águilas.


No te podría decir a qué altura sobrevuelan el río estas águilas, entiendo que son varios los metros de altura; sin embargo, la naturaleza ha potenciado tal la visión de las águilas que, desde esa altura donde se encuentran, pueden ver perfectamente la presa de salmón o trucha que quieren agarrar.


Por varios minutos se veía cómo una de las águilas, sobrevolando el río, se lanzaba en picada hacia éste y en cuestión de segundos se volvía a elevar llevando consigo una trucha. Pero me quedé impactado cuando una de las escenas mostró a un águila, la cual bajaba en picada y con sus garras agarraba un salmón, pero pasaban los segundos y el águila no levantaba vuelo, al contrario, el águila era arrastrada en el río, en la dirección que iba el salmón.


¿Qué era lo que había sucedido? Algo muy simple: El águila había atrapado a una presa que era más fuerte que ella y al hincar sus uñas en el cuerpo del salmón, lo hizo con tanta fuerza que le era imposible soltarse. El salmón, a su vez, iba río abajo, de tal manera que en un momento logró que el águila se sumergiera en el agua y después de un corto período de tiempo se ahogó.


Al ver las escenas de este documental que acabo de narrarte, pensaba a cuántos de nosotros suceden hechos similares en los cuales nos aferramos de cosas que pueden ser peligrosísimas para nuestras vidas. Por ejemplo: Escogemos malos amigos a los que nos unimos mucho que cuando queremos soltarnos nos es imposible y estos malos amigos nos pueden llevar hasta nuestra destrucción. Podríamos también pensar en aquellos trabajos a los cuales nos aferramos, de igual manera en un sinfín de situaciones que, a la larga, nos pueden matar.


Pienso que a muchos de nosotros nos sucede que, después de conocer a alguien o entramos en algún negocio, creemos tener todo bajo control y si las cosas no funcionan nos separamos de ellas cuando lo deseemos. Pero sin darnos cuenta eso que hacemos se transforma en un hábito y cuando algún día queremos librarnos de ello, descubrimos que estamos profundamente enganchados y, por supuesto, hemos perdido el control.


Lo mismo le pasó al águila de la historia que acabo de contarte. Con tanta fuerza se había enganchado al salmón que, cuando quiso soltarse, era ya demasiado tarde y su final fue la muerte.


Nuevamente que tengas un Feliz Año Nuevo y el sincero deseo de que, juntos, podamos conseguir un país sin ataduras que nos lleven a la autodestrucción.


Gracias por llegar hasta aquí. ¡Hasta la próxima semana! ¡Que Dios nos bendiga!