
Cada vez son más las mujeres emprendedoras que deciden sacar adelante un proyecto empresarial o consolidarlo Se trata de mujeres dinámicas, luchadoras, independientes, optimistas, enérgicas y líderes que en un momento u otro de su vida han decidido tomar las riendas de una actividad económica. Una actividad que responderá a una oportunidad de mercado y que deberá ir siempre acompañada de un plan de negocio, que se convertirá en la auténtica tarjeta de presentación de la empresaria ante posibles colaboradores, entidades bancarias, inversores, administraciones... ¿Qué debe incluir un plan de negocio? En primer lugar la descripción de la empresa y del producto o servicio que va a realizar, incluyendo -si se posee- la patente o marca y la localización del negocio. Asimismo, será imprescindible realizar un estudio de mercado para demostrar que existe una oportunidad de negocio y que debe contemplar toda la normativa legal aplicable a la actividad que va a desarrollar la empresa. Antes de poner en marcha la empresa otros aspectos a valorar serán los relativos al marketing (cobertura del mercado, posibles clientes, establecer la política de publicidad...) y los medios técnicos de los que se dispondrán, así como del equipo de profesionales. En cuanto a los temas legales, si bien la figura de la empresaria individual es la forma jurídica más habitual para las emprendedoras, también se puede optar por crear una sociedad civil, un contrato en el que dos o más personas ponen capital en común y reparten entre sí las ganancias que se consigan. Otras opciones son la sociedad laboral, que son aquellas sociedades anónimas o de responsabilidad limitada en las que la mayoría del capital social es propiedad de trabajadores, así como la cooperativa, que asocia a personas en régimen de libre adhesión y baja voluntaria para realizar actividades económicas de interés común.