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Son personas que se adaptan a las circunstancias aunque son un poco volátiles, sobre todo cuando les dan órdenes, porque no soportan que les digan lo que tienen que hacer. Son autosuficientes y necesitan su independencia. Se dice que es muy fácil reconocer a un Dragón porque no está nunca callado. No obstante, poseen un gran magnetismo y acaparan la atención aunque no sean del agrado de todos. Son auténticos exhibicionistas. Tienen tal dignidad que a veces ésta puede confundirse con arrogancia, y por eso conocen a mucha gente pero su círculo de amigos es muy reducido. Son personas vitales, alegres, activas, inteligentes, tenaces y decisivas; a veces pueden incluso llegar a ser excesivamente seguras de sí mismas y dar la impresión de ser muy insolentes y dominantes. Son muy temperamentales y categóricos, y a menudo hieren a los demás con su actitud, especialmente las mujeres Dragón, que pueden ser muy autoritarias y directas. Es una mujer que lo quiere todo y al instante: la paciencia no es una de sus principales virtudes. Creen que lo saben todo y suele ser cierto, aunque a veces también están completamente equivocados. Para el Dragón, la franqueza es lo más importante, y en ocasiones no miden sus palabras y no advierten que pueden herir a los demás. Si creen que han ofendido a alguien, se sienten culpables por su falta de tacto. Si un Dragón lo hiere, lo mejor es llorar, pues a los Dragones les conmueven las lágrimas y son muy sentimentales; aún así, no es conveniente exagerar porque se dan cuenta enseguida de la falsedad. Si un Dragón promete algo, siempre lo cumple y espera que los demás hagan lo mismo. Por ello, a veces son excesivamente confiados. En el fondo, los Dragones necesitan sentirse imprescindibles y que les agradezcan sus esfuerzos porque pueden ser muy inseguros y muy tímidos, aunque por fuera den la impresión de ser muy seguros de sí mismos y decididos. Muchos Dragones se dedican al mundo del espectáculo, principalmente como comediantes, ya que son ingeniosos e imaginativos por naturaleza, y además pueden comprobar in situ cuándo se les valora su trabajo. Los Dragones saben cómo hacerse publicidad y acaparar la atención. Las mujeres Dragón son muy idealistas, aunque su familia y sus amigos estén siempre antes que ellos y sus ambiciosos. Cuando toman una decisión sobre algo o alguien, la llevan a término en la forma que han decidido por muy descabellada que les parezca. Son aliados perfectos, especialmente en situaciones difíciles, y grandes defensores de causas, y es difícil pararlos una vez que se han metido de lleno. Las personas Dragón no soportan a la gente que no tiene sentido del ridículo, y se les nota en la cara si alguien no les cae bien. Los Dragones no toleran los retrasos; son muy puntuales y esperan que el resto sea como ellos. Son también muy impulsivos, y hacen las cosas precipitadamente sin pensarlos dos veces. Dos Dragones juntos son incompatibles. Saben escuchar y están siempre dispuestos a brindar su ayuda. Cuando están en compañía de gente desconocida, no suelen hablar mucho; pero, una vez que se sienten cómodos, empezarán a conversar sin parar, normalmente de ellos o de temas relacionados con sus sentimiento. La tradición china afirma que el Dragón es un animal con suerte y que las personas de este signo son normalmente muy afortunadas. Suelen vivir muchos años y mantienen una actitud y una filosofía de vida muy optimista. Al Dragón le interesa cualquier tema relacionado con las ciencias isotéricas o con la filosofía, ya que es una persona intuitiva y sensible por naturaleza y perspicaz a la vez. Pídale a un Dragón que lo ayude a solventar un problema y le dará una solución poco ortodoxa, pero que, una vez puesta en marcha, funcionará. Para el Dragón, su casa será siempre muy importante, aunque a veces sólo sea el lugar de partida hacia un viaje. Son muy protectores con su familia y les encanta invertir dinero, principalmente en sus casas.

Los Dragones tienden a veces a encapricharse con la gente; los ponen en un pedestal y se niegan a aceptar la realidad de la situación, sobre todo en los asuntos del corazón. Cuando se enamoran, lo hacen locamente ya que son personas muy sentimentales. El amor será el motor de sus vidas, y en ocasiones, estaría totalmente justificado el crimen pasional por parte de su pareja o de sus seres queridos. Es extraordinariamente raro que vean defectos en las personas que quieren. Tienen mucho éxito con el sexo opuesto, a pesar de que su aspecto físico es muy normal y visten de manera sencilla. Los Dragones no conocen los celos y raramente se sienten celosos por algo o por alguien. Se dice que las mujeres Dragón tienen un temperamento fuerte y que necesitan mucha atención.

Los Dragones son muy organizados y lógicos (algunos dirían que les dan demasiadas vueltas a las cosas); exigen mucho, tanto a ellos mismos como a los demás. Son muy ambiciosos y tienen madera de líderes (encabezan la procesión del Año Nuevo chino). Se los ve con frecuencia trabajando en el mundo de la política, la enseñanza, el asesoramiento, las ventas, la publicidad, etc., o en profesiones relacionadas con la tierra o los minerales: arqueólogos, geólogos, expertos en piedras preciosas, constructores de urbanizaciones o incluso joyeros. Los Dragones suelen tener mucha suerte a la hora de ganar dinero.

El gran problema del Dragón es el estrés ya que, como resultado de sus ansiedades e inseguridades interiores, suelen sufrir estados depresivos y tener problemas de estómago. Son personas de mucho apetito y suelen tener problemas respiratorios, tales como sinusitis, asma, etc. Los Dragones necesitan amor y afecto. Su introversión nata puede confundirse con frialdad, pero en realidad son personas intensas y románticas que, para sentirse bien, necesitan que los llenen constantemente de caricias y abrazos. Necesitan también que les digan que los quieren, aunque en su fuero interno saben perfectamente que es así.

  
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