Nosotros los padres muchas veces como consecuencia de problemas personales, laborales o de pareja tenemos reacciones desmedidas en la corrección de nuestros hijos por eso es importante:
Si tenemos que regañar a nuestro hijo, procuraremos hacerlo en voz baja y no gritando. De este modo no estaremos siendo modelos de conducta agresiva a los que imitar.
Recordando que el gritarlos y mas aun delante de los demás puede afectar su autoestima de manera significativa, a pesar de nuestra buena intención debemos considerar las formas adecuadas para modificar una conducta.