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¿Amor o deseo?

  

Muchas veces nos encontramos frente a un dilema: ¿Cuál es la diferencia entre amar o desear? si no tenemos claros nuestros sentimientos y entendemos realmente la definición de ambos términos esta diferenciación resulta muy confusa. Cuando hablamos de “deseo” inmediatamente lo relacionamos a la sexualidad; y si bien es cierto de alguna manera, también es cierto que “deseo” y “sexo” son hechos distintos.

Ahora, la clave es poder llevar esto a nuestras relaciones. Muchas experimentamos confusión porque no sabemos si sentimos amor o deseo, o no sabemos si nuestra pareja siente amor o simplemente deseo. En este caso se experimenta un periodo de transición en la relación, una etapa de cambios. Este periodo es normal, es parte del proceso de desarrollo de la relación. Lo correcto es determinar en qué etapa se encuentra cada quien. A veces las relaciones que comienzan satisfaciendo solo el deseo evolucionan a relaciones sanas donde el amor esta presente junto con el deseo. Esto se da porque ambas partes están dispuestos a dar de su parte para que la relación crezca y no se quede en el “simple momento de pasión y deseo”; se pasa de una relación meramente de atracción a una relación completa que incluye la parte física como la espiritual.

Una relación sana y completa debe tener los dos ingredientes: el amor y el deseo. Es sumamente importante que en nuestras relaciones de pareja nos sintamos fuertemente atraídas por nuestra pareja al igual que sintamos un profundo amor. Una relación que carece de uno de estos elementos es una relación que posiblemente no funcione; es una relación que siempre tendrá un vacío lo que puede llevar que alguna de las partes trate de llenarlo en otro lado, incluso con otra gente.

¿Cómo saber si lo que sentimos es amor o simplemente deseo?

Esta es la clave que debemos saber descifrar, una pregunta que solo tú te puedes responder y para tener una respuesta real debes ser honesta (o) contigo misma (o) y no cegarte por lo que QUIERES CREER. A continuación se presentan cuatro opciones, identifica cuál es la que se te asemeja más a tu situación con tu pareja.

Sientes deseo si:

- Solo quiero estar con esta persona y prefiero que sea en sitios alejados y oscuros donde me sienta en un ambiente de mucha intimidad.
- Busco experimentar emociones fuertes con esta persona como de mucha pasión, excitación, placer, etc.
- Puedo negar a esta persona si encuentra a una persona que me parezca atractiva y por quien pueda sentir cierto interés.
- Pienso constantemente en lo que hacemos en nuestra intimidad o en lo que físicamente me hace sentir cuando esta cerca.

Sientes amor si:

- Quiero compartir mis experiencias, mis momentos familiares y mis amistades con mi pareja.
- Busco tranquilidad y confianza a su lado.
- Hablo abiertamente de mi pareja con terceros sin ningún tipo de inhibición.
- Pienso en lo que me dice, especialmente en los momentos en que expresa sus sentimientos.
- También pienso en lo que me hace sentir físicamente lo que me producen profundo placer.

Obviamente que las relaciones van mucho más allá de lo que brevemente expongo en estas líneas. Pero es un buen comienzo, aprender a determinar el tipo de relación en la que te encuentras. Los sentimientos varían dependiendo de cada persona y de cada relación, define tu relación reconociendo lo que sientes al igual que lo que siente tu pareja y determina cual es el futuro que tiene. Si te das cuenta que los dos están en momentos diferentes entonces comunícate y decidan si quieren continuar o dejarlo hasta ahí. Si deciden que quieren luchar entonces hagan el esfuerzo conjunto: trata de avivarla con pequeñas detalles de ambas partes e identifiquen en qué debe mejorar cada quien; si sienten distancia entre Uds. Dejen florecer su deseo sin miedo, respetando los limites que define el grado de comodidad de cada quien.

La Atracción Vs. El Afecto

No existe un ser humano que no desee ser amado; debemos aceptar que merecemos amor porque es una necesidad humana básica. Por el otro lado, en esa búsqueda del amor debemos ser cautelosos al elegir nuestra pareja. Todos tenemos técnicas de seducción y algunos de nuestros comportamientos responden a nuestra genética. Biológicamente, estamos programados para estar en pareja. Si estamos confundidas con respecto a lo que es mejor para nosotras--porque aun no nos hemos dado cuenta de nuestro verdadero valor—podemos cometer errores que pueden ser en el mejor de los casos simplemente inconvenientes o en el peor de los casos destructivos. Diferenciar si estamos buscando atracción o si estamos en realidad buscando afecto te podrá ahorrar mucho dolor y pena.

Todos nos queremos sentir bien con nosotras mismas y en la mayoría de los casos, parte es el deseo de lucir bien. Sí, es verdad que queremos lucir bien para nosotras mismas, pero la verdadera razón es que invertimos mucho tiempo en nuestra apariencia—mayormente tratando de lucir sexy—para atraer al sexo opuesto. Entonces la pregunta es: ¿es eso lo que realmente estoy buscando? ¿Es la atención que obtengo al lucir atractiva o es algo mas profundo que eso? He concluido que la mayoría de las mujeres a un nivel subconsciente tratan de usar su sexualidad no solo para atraer a los hombres sino también para obtener ese afecto tan deseado. El dilema es que si somos lo suficientemente sexy para atraer la atención de un hombre, usualmente no logramos atraer su afecto. Las mujeres han tenido la equivocada impresión que la atención lleva al afecto pero esto se debe a que no comprendemos realmente los efectos de la atracción.

Los dos tipos de atracción

Una mujer que es sexualmente atractiva obtendrá toda la atención masculina que quiera, sin embargo pocas parecen cuestionarse si eso es algo bueno. Los hombres están atraídos de dos maneras diferentes. Yo defino la primera como atracción sexual. Los hombres usualmente se sienten cautivados por las cualidades femeninas que traen como consecuencia seducción, placer y derechos carnales. Parte de la razón de ello es genética; es la función biológica de diseminar la semilla. Siguiendo los esteriotipos, un hombre se siente atraído sexualmente a todo aquello que nos han enseñado por años: un cabello hermosos, una bonita sonrisa y dientes (aunque no lo crean), labios sensuales, pechos y trasero grande. Vale la pena mencionar que las partes del cuerpo que los hombres consideran atractivas varían más de lo que pensamos. Mientras que las mujeres asumen que los hombres prefieren mujeres flacas, la mayoría de los hombres dicen que se sienten más atraídos a mujeres que poseen caderas y muslos carnosos (quizás porque biológicamente estas características facilitan el parto).

Desafortunadamente o afortunadamente, la atracción sexual no produce los resultados que la mayoría de nosotras estamos buscando. Esa atracción no necesariamente lleva a que un hombre busque una relación seria. Si no te ha sucedido entonces seguro le ha sucedido a alguien a quien tú conoces: cuando estas esperando que tus atributos físicos y tu sexualidad traigan a tu vida a una pareja, por lo general ésta te usara una vez (o quizás numerosas veces si se lo permites), y luego no te llamara de nuevo. Por lo general, este hombre no te considerará seriamente para formar una relación seria.

Aquí te presento una importante verdad: la atracción sexual causa que un hombre quiera tener relaciones con una mujer en particular, pero eso es todo. Eso es todo lo que conseguirás en una relación basada solo en la atracción sexual. Como mujer, eres cómplice de tu infelicidad si te esperas que el largo de tu vestido y el color de tus labios te aseguren tu pareja. En esta ecuación existe una ausencia de respeto por ambas partes. Si te comportas como ingenua para complacer a un hombre o si te entregas a él sexualmente con la esperanza que el vea la maravilla que eres, estas cometiendo un error.

El segundo tipo de atracción es cuando una mujer cautiva integralmente a un hombre. Cuando se refiere a la elección de una pareja por una noche, un hombre elegirá basado en la atracción sexual que le genere una mujer atractiva; en el caso que esté buscando una pareja seria, el buscará una mujer con inteligencia, corazón y humor. Ella cautivará su mente y su imaginación, lo inspirará. Todos, mujeres y hombres, queremos admirar y respetar a nuestras parejas; queremos sentir la necesidad de pasar el tiempo con nuestra pareja—adentro como afuera del cuarto. Cuando una mujer demuestra que puede cautivar a un hombre, el quiere hacerla feliz, protegerla y contribuir a su vida.

Al entrevistar a un grupo de 700 hombres, éstos enumeraron las siguientes características cuando se les preguntó qué hace una mujer “cautivadora”:

- Confianza en si misma. Los hombres le gustan las mujeres seguras de si misma, física como intelectualmente; sin importar su cuerpo o su talla.
- Apasionada. No importa si es una devoción por la paz mundial o por las películas, lo importante es que tenga una pasión por algo (no por alguien) en su vida.
- Interesada en otras personas. Los hombres, como las mujeres, prefieren pasar el tiempo con alguien capaz de escuchar con el mismo entusiasmo con el que puede hablar.
- Dispuesta a necesitar de un hombre, pero no exageradamente dependiente. Una mujer que pueda valerse por si misma pero que aun permita que el hombre sea parte de su vida, eso es una mujer deseada.
- Que le gusten los hombres. Cada sexo tiene sus características específicas. Una mujer no debe pretender que el hombre sea, actúe o piense como una mujer. Cuando una mujer sabe apreciar las cualidades únicas en los hombres, el hombre la apreciará aun más.
- Que piense por si misma. Los hombres no quieren muñecas, quieren una mujer que sea lo suficientemente segura para expresar sus opiniones sin faltarle el respeto a otros.