Cinco
tips para que goces tu sexualidad
Confiar en sí misma, dejar de
lado la vergüenza, romper la rutina
y huir de las normas rígidas son
algunas de las normas básicas
para el goce y erotismo femeninos, que
toda mujer debe conocer para alejar sus
temores y vivir una sexualidad más
plena y enriquecedora.
“
Me preocupa resultarle atractiva o sensual
a mi novio. Soy demasiado tímida
para pedir lo que quiero en la cama.
Siempre me pongo muy nerviosa y me inhibo.
Me siento avergonzada por el tamaño
o aspecto de algunas partes de mi cuerpo
cuando estoy desnuda”. Inquietudes
como éstas que expresan en privado
y con frecuencia muchas mujeres, revelan
un problema de autoestima sexual que
suele ensombrecer sus relaciones.
Según los expertos, la respuesta
sexual femenina cambia constantemente
a lo largo de la existencia, e incluso
de una relación a otra, pero
las mujeres que comprenden mejor
las peculiaridades de su sexualidad
y erotismo, disfrutan más
de su cuerpo y llevan una vida amorosa
plena y satisfactoria, independientemente
de que tengan veinte, cincuenta u
ochenta años de edad.
Al margen de la habilidad y experiencia
que tenga su compañero sexual
como amante y de la capacidad de
cada hombre para despertar el erotismo
de ella, estimulando sus genitales,
desarrollando unos acercamientos
preliminares adecuados o aplicando
las distintas técnicas para
llevarla al orgasmo, la satisfacción
femenina depende en buena medida
de la propia mujer y requiere seguir
algunas reglas básicas:
Gústate a ti, para gustar
a los demás. Deja de lado
el mito de que a los hombres sólo
les interesan las mujeres exuberantes,
atractivas o estilo “top model” y
que no se fijan en aquellas que no
cumplen ciertos requisitos de belleza,
como los famosos “90-60-90”.
Si eliminas los prejuicios respecto
de ti misma, y comienzas a quererte
y gustarte, harás que tu pareja
y los demás te acepten y sientan
atraídos por ti, tal y como
eres.
Mejora tu imagen. El aspecto físico
no es la única manera de atraer
a un hombre, pero si tú haces
algo por mejorarlo ¡tu lucecita
interior tendrá más
posibilidades de brillar!. Una buena
salud, figura e imagen nunca están
de más, y ayuda a mejorar
la autoestima sexual. Sigue una dieta
saludable, haz ejercicio físico
y cómprate ropa y maquillaje
adecuados, y aprenda a ver las facetas
positivas de su anatomía en
lugar de las menos agraciadas.
¡Temores, fuera!. Intenta
que la comunicación con tu
pareja en un sentido amplio: que
no se limite al terreno sexual sino
que también se asiente en
las palabras. Expresa en cada momento
lo que te apetezca hacer o que te
hagan, y despreocúpate de
que tu pareja te vea gorda o sin
depilar. En la cama, nunca vivas
tu sexualidad como una rareza, deja
la vergüenza de lado y sé tú misma.
Busca la espontaneidad. Las normas
rígidas y la repetición
son enemigas del erotismo y la excitación.
Tu sexualidad es muy amplia y personal,
y la apagas si la confinas en una
serie de recetas, normas o situaciones
previsibles y repetidas. En vez de
caer en una excesiva rigidez de hábitos
que te impidan disfrutar, procura
improvisar situaciones que resulten
excitantes para ambos, con una buena
dosis de espontaneidad e imaginación.
Hacer el amor en el sofá,
la cocina o la ducha o nada más
llegar a casa son algunas opciones,
pero ¡hay muchas más!.
Descubre lo que te gusta y dilo.
Aprende a conocer tus zonas erógenas
y lo que te excita más. En
materia de sexualidad no hay dos
mujeres iguales: lo que para una
es una fuente de placer, para otra
puede ser una auténtica molestia.
Tómate el tiempo necesario
para auto-explorar tu cuerpo y, que
es mucho más complejo que
el del varón, y es un manantial
de sensaciones insospechadas. Si
sabes lo que te gusta y excita, podrás
marcar la pauta y guiar a tu pareja
en la cama y los dos disfrutarán.
Y si puedes ser más franca
y abierta acerca de lo que deseas
en la cama, te sentirás mucho
más fuerte y segura.