Juventud, divino tesoro... o, ¿acaso
el refrán ya pasó de
moda? Veamos: eres sofisticada, moderna
y tienes un negocio en casa que funciona
a las mil maravillas. Entonces, ¿por
qué algunos clientes se desconciertan
al ver tu rostro juvenil?
Esa es la experiencia de Jennifer
Grace quien, a sus 29 años,
es propietaria de Grace Design, un
estudio fotográfico en California.
Grace confiesa que en más
de una ocasión, su apariencia,
aunque profesional, ha sido un obstáculo
para conseguir clientes. Lo primero
que algunos clientes sorprendidos
exclaman es, "¡Ah...! ¿usted
es la fotógrafa?" Ella
sabe que cuando algún cliente
muestra esta reacción es porque
cuestiona su experiencia; esto es,
su juventud se vuelve un estorbo.
¡
Momento! ¿Qué están
pensando esos clientes? Kathryn J.
Volin, presidente de Communication
Concepts International Inc., y autora
del libro Buff and Polish, explica
que la clientela se pregunta si esos
jóvenes tienen la experiencia
necesaria para manejar sus asuntos.
Temen que no cumplan y que ignoren
detalles importantes.
Una Imagen Profesional
Por lo tanto, si quieres que los
clientes no titubeen ante tu edad,
es necesario actuar con el aplomo
de una máquina profesional...
y confirmar esta actitud con tu apariencia.
Para derribar la barrera de la edad,
el primer paso es limpiar tu oficina...
y lo digo en serio. Volin advierte: "La
primera impresión se produce
en el instante en que el cliente
entra en tu oficina. Aunque tu atuendo
lleve una firma europea en la etiqueta,
el desorden y los montones de papeles
delatan tu inexperiencia. Una oficina
limpia y organizada habla muy bien
de la persona".
El requisito anterior es bastante
fácil de cumplir, pero aún
quedan tareas por hacer, y Volin
añade consejos fáciles
que contribuyen a crear la tan deseada
imagen profesional:
1. Firmeza, ante todo. Toda junta
importante debe iniciar con una sonrisa
y un apretón de manos vigoroso.
Una mano lánguida, que pareciera
a punto de desmayar, denota inseguridad
y puede dar al traste con cualquier
negocio.
2. El contacto visual. Es imperativo
establecer un contacto visual prolongado
y firme con el cliente. Entre 15
y 20 segundos son el lapso ideal.
Volin sugiere fijar la mirada en
el triángulo del rostro, es
decir, en el espacio comprendido
entre las cejas y el mentón
de su interlocutor, para que éste
lo perciba como alguien confiable
y honesto.
3. El Porte. Otro aspecto clave es
el porte: distribuye equitativamente
el peso en ambas piernas. Hablar
con alguien que se balancea como
mecedora, distrae, y tú pretendes
captar la atención de tu cliente,
no que se pregunte en qué momento
terminarás por perder el equilibrio.
4. Saber escuchar. Haz pausas y respira
al hablar. El cliente tiene la palabra...
y debe conservarla. Grace nos recuerda
que la forma de vencer las posibles
dudas y resistencias del cliente
es hacer preguntas acerca del servicio
que espera recibir.
5. El seguimiento. Ofrece servicios
y seguimiento excepcionales. Siempre
envía cartas o notas de agradecimiento
después de las juntas con
clientes, aunque no hayas obtenido
el contrato. Este gesto amable denota
tu interés en futuras transacciones.
Grace advierte: "Después
de obtener el pedido, llamo al cliente
y a veces entrego las fotografías
a las puertas de su casa para añadir
ese toque especial que me distingue
de los demás".
6. Las alternativas. Si todo lo anterior
fracasa y tu rostro de bebé aún
te delata, considera la posibilidad
de usar lentes. Volin opina que los
anteojos siempre añaden madurez
y pueden ser de gran ayuda para juntas
o presentaciones importantes en donde
la edad puede ser contraproducente.