En el campo de las ventas, nuestro éxito
depende de la capacidad para comunicarnos
con nuestros clientes. Esto quiere
decir: armonizar su estilo de comunicación
con el de su cliente. No estoy insinuando
que deba cambiar su personalidad,
o convertirse en alguien distinto.
Lo que esto significa es que si deseamos
establecer una atmósfera que
facilite la venta, debemos ser sensibles
al estilo de comunicación
preferido por nuestros clientes,
y buscar contacto con ellos en el
estilo que ellos se sientan mas a
gusto.
Una de las cualidades más importantes del gran comunicador es que es lo
suficientemente flexible para establecer esta conexión con su cliente.
La persona que ha logrado dominar el arte de la comunicación efectiva,
ha entendido la regla de oro que dice que ´En lugar de tratar a las demás
personas como usted desea ser tratado, debe tratarlas como ellas desean ser tratadas´.
Al comunicarse con sus clientes en su propio estilo, podrá alcanzar un
nivel mas elevado de conexión, con mucha mayor rapidez.
La incapacidad para ser suficientemente flexible puede costarle ventas y crear
oportunidades perdidas. En el pasado, erróneamente se propagó la
noción de que es importante tratar al cliente como nosotros desearíamos
ser tratados. Y pese a que ésta, aparentemente dice lo mismo que la anterior,
es una noción que presenta un gran problema en el proceso de las ventas.
Permítame explicarle.
Si usted, por ejemplo, es el tipo de persona extrovertida, dicharachera, que
habla en voz alta y no encuentra ningún problema en poner su brazo sobre
el hombro de su cliente, seguramente encontrará grandes ventajas al interactuar
con clientes cuya personalidad sea igualmente abierta y extrovertida. No obstante,
es muy probable que este estilo no siente muy bien a una persona tímida,
de voz baja, y pocas palabras. Como vendedores no es nuestra posición
prejuzgar o querer cambiar la personalidad de nuestros clientes, sino ver cómo
podemos ayudarles a solucionar sus necesidades con nuestro producto o servicio.
Por esta razón, debemos buscar armonía entre nuestros estilos,
y evitar así un choque de estilos comunicativos que obviamente colocaría
al cliente y al vendedor en bandos opuestos. Busquemos un punto medio que, sin
crear inhibiciones en nuestra propia personalidad, nos permita ser asertivos,
al tiempo que nos permita acomodar las necesidades del cliente.
Entonces, su primer objetivo -y la verdad es que usted no cuenta con mucho tiempo
para lograrlo- es determinar cuál es el estilo comunicativo que su cliente
prefiere. Más adelante hablaremos de las implicaciones de lo que hoy conocemos
como la programación neurolingüística; por el momento, comience
por preguntarse qué clase de persona es su cliente. ¿Es él
la persona que le gusta hablar de todo un poco antes de hablar de negocios? Muchas
personas se sienten incómodas si se ven obligadas a hablar de negocios,
productos, órdenes o pedidos desde el primer minuto. Es más, algunas
no sólo no se sienten a gusto, sino que piensan que es rudo de su parte
pretender ir al grano inmediatamente. Lo interesante es que muchos vendedores
consideran este tipo de conversación una pérdida de tiempo. Ellos
creen que deben ir al grano.
Recuerdo el comentario del jefe del departamento de compras, de la universidad
donde trabajo, a este respecto. Después de afirmar que él creía
saber juzgar muy bien el carácter de las demás personas, me decía
que un representante de ventas que no era capaz de sentarse y hablar de otras
cosas antes de hablar de negocios, era una persona que seguramente estaba ocultando
algo, y que, con ella era mejor no hacer negocios.
Ahora bien, se que éste era simplemente su punto de vista, aunque tengo
la impresión de que seguramente él no es el único que piensa
de esa manera, y ya sea que esta posición sea correcta o no, o que usted
lo considere justo o no, lo importante es entender que muchos de sus clientes
potenciales tienen esa misma percepción, real o falsa, pero que afecta
sus decisiones y determina el que ellos compren o no.
Por otra parte, es posible que su cliente sea el tipo de persona que le gusta
ir directo al grano, y prefiere no perder tiempo en conversaciones no relacionadas
con el negocio en sí. Es posible que su tiempo sea muy limitado o que
el cliente prefiera dejar su vida personal fuera del negocio. Si él desea
ir al grano y usted toma más tiempo del que él considera necesario,
es posible que su cliente resienta su falta de consideración, y obviamente
esto influirá en su decisión de realizar cualquier tipo de negocios
con usted.
Si usted logra adaptarse a este estilo un tanto frío y calculador, es
posible que su cliente decida comprarle, porque ve en usted una persona que le
presta un servicio rápido y sin tomar mucho de su tiempo. Mientras que
para el caso anterior, esto podría parecer demasiado rápido y agresivo.
Entonces, su verdadero objetivo es identificar el estilo que su cliente prefiere,
y tanto como sea posible, buscar comunicarse en su estilo preferido. Esto le
traerá grandes dividendos a largo plazo.