1. Comience expulsando todo el aire; debe notar que la zona abdominal parece “hundirse”. Expulse todo el aire, y favorezca este movimiento presionando ligeramente el vientre con la mano.
2. Al final de la espiración, permanezca sin realizar movimiento alguno, de modo que no se produzca ninguna entrada de aire. Manténgase así unos segundos.
3. Inspire ahora, lenta y profundamente, concentrándose en el movimiento del abdomen y observando como su mano sube a medida que entra el aire en los pulmones.
4. Mantenga el aire que acaba de entrar en los pulmones sin realizar ningún movimiento y, tras unos segundos, desalójelo de nuevo y repita la respiración.
Practique este ejercicio todas las mañanas durante 5 ó 10 minutos.