Para alcanzarla sigue los siguientes
pasos:
·
Evita cualquier prenda de ropa que pueda
oprimirte: cinturón, cuellos,
corbatas, zapatos...
·
Túmbate sobre una superficie rígida,
pero que no sea ni muy dura ni muy blanda.
Es bueno hacerlo sobre una alfombra.
·
Coloca el cuerpo boca arriba. Las piernas
ligeramente entreabiertas y los brazos
extendidos a lo largo del cuerpo.
·
Cierra los ojos sin apretar mucho los
párpados y quédate totalmente
inmóvil.
·
Pasa revista a todos los músculos
de tu cuerpo concentrando sucesivamente
tu atención en cada uno y alejando
la tensión que pueda haber acumulada
en alguno de ellos.
·
La mente: que hasta ahora ha estado dirigiendo
su atención a los miembros del
cuerpo, una vez que éstos se hallan
en calma, debe relajarse ella misma sumergiéndose
en la imaginación, visualizando
escenas agradables, placenteras... (por
ejemplo, la contemplación de una
hermosa puesta de sol desde una verde
colina; tumbado sobre la limpia arena
de una playa recibiendo la brisa del
mar y el murmullo de las olas; etc.).