La naturaleza ofrece sedantes en abundancia,
que nos llegan a través del olfato.
Los aceites de anís, albahaca,
laurel, manzanilla, eucalipto, lavanda,
menta y rosa, son apaciguantes. Pon unas
piedras de sal de roca en un frasco pequeño
y añade un par de gotas del óleo
elegido. Cuando llegue la tensión,
abre el frasco y aspira: aliviará tu
estrés.