1. Siéntese tranquilamente en
una posición cómoda, con
los ojos cerrados. Si lo prefiere puede
ser acostado.
2. Respire profunda y lentamente y relaje
los músculos de la cara, el cuello,
los , hombros, la espalda, el pecho,
el estomago, las nalgas, , las piernas,
los brazos y los pies.
3. Preste atención la respiración.
Una vez que haya logrado concentrarse
en la respiración empiece a decir ‘’uno’’ (o
cualquier otra palabra o frase) en voz
baja o alta, cada vez que suelte el aire.
Si es necesario en lugar de usar una
palabra puede utilizar una imagen placentera.
Lo importante es no distraerse o ponerse
a pensar en otra cosa. En este momento
solo existe usted y el trabajo que realiza
para sentirse mejor.
4. Cada vez que aparezca un pensamiento
que lo distraiga, déjelo pasar,
como pasan las nubes en el cielo. No
se aferre. Trate de permanecer en este
estado de 10 a 20 minutos.
5. Quédese en la misma posición
hasta que este listo para abrir los ojos.
Hágalo lentamente, tómese
todo el tiempo que necesite. Estírese,
desperécese.
6. Observe como ha cambiado su respiración
y su pulso
No se preocupe si no logra relajarse
profundamente. Lo importante de este
ejercicio es permanecer en calma y no
dejar que sus pensamientos o preocupaciones
lo distraigan. Concéntrense en
la técnica. Cuando tenga la rutina
establecida le resultará mucho
más sencillo, placentero y efectivo.