Póngase en una posición
cómoda. Cierre los ojos y respire
lenta y tranquilamente.
Mientras sigue respirando lentamente,
piense en las palabras "calma", "relax", "tranquilo", "relajado", "calmado" u
otra similar. Elija una de ellas.
Esta palabra le servirá de
llave para su relajación.
Tómese el tiempo necesario
para elegirla.
Una vez elegida la palabra, repítala
mentalmente. Siga respirando lenta
y tranquilamente. Ahora tome aire
y al expulsarlo diga mentalmente
la palabra que ha elegido.
Tome aire otra vez y, mientras lo
expulsa, vuelva a repetir mentalmente
la palabra elegida. Hágalo
de una forma lenta y tranquila. Lleve
a cabo este ejercicio durante unos
minutos.
Es posible que mientras esté practicando
este ejercicio aparezcan pensamientos
o imágenes que le distraen.
No se preocupa por ello. Simplemente
vuelva otra vez de forma tranquila
a repetir la palabra elegida.
Lo aconsejable es que practique
este ejercicio durante algunos minutos
seguidos cada día. Además
puede repetirlo siempre que lo desee,
siendo especialmente recomendable
que lo practique en cualquier momento
del día o de la noche en el
que sienta que las preocupaciones,
problemas o sentimientos desagradables
le están molestando o empezando
a molestar.
Recuerde:
Póngase cómodo.
Cierre los ojos.
Respire lenta y profundamente.
Elija su palabra clave ("calma", "serenidad", "relax", "tranquilidad").
Tome aire y al expulsarlo repita mentalmente la palabra elegida.
Después de unos minutos, abra los ojos.