Las vitaminas son pequeños
complejos orgánicos que ayudan
al organismo en sus reacciones químicas.
La vitamina A, también conocida
como retinol, es soluble en la grasa
y puede ser almacenada en el hígado
hasta seis meses.
Esta vitamina se encuentra en la
mantequilla, leche, quesos, huevos,
hígado, vegetales verdes y
amarillos, melocotones, mangos, papayas
y principalmente en la zanahoria,
la fuente más rica de esta
vitamina.
La vitamina A es esencial para el
funcionamiento normal de la retina
y también es necesaria para
la cicatrización de las heridas.
En países en desarrollo, la
falta de vitamina A es la principal
causa de ceguera. Uno de los primeros
síntomas que indican una falta
de esa vitamina es lo que se llama
ceguera nocturna. También
pueden aparecer manchas blancas y
sequedad en la conjuntiva. Ulceración
y necrosis de la córnea, perforación,
endoftalmitis y ceguera total aparecen
cuando esa deficiencia no es tratada.
Sequedad e hiperqueratinizacion de
la piel y pérdida del gusto
o paladar, aparecen en un estado
más avanzado.
El tratamiento es tomar 30,000 IU
diarias de vitamina A durante una
semana. La dosis puede ser mayor
si la deficiencia está muy
avanzada. Tomar vitamina A en exceso
puede producir efectos colaterales
como piel seca y escamosa, pérdida
del cabello, úlceras en la
boca, anorexia y vómitos.
Severos episodios de toxicidad pueden
ocurrir en el caso de sobredosis
de vitamina A. Ese cuadro se presenta
con náuseas, vómitos,
dolores abdominales, dolores de cabeza,
papiledema y letargia. El único
tratamiento es retirar totalmente
la vitamina A de la alimentación.