La obesidad es un padecimiento
multifactorial en el que influyen
tanto factores fisiológicos,
como sociales y psicológicos,
es por esto que el tratamiento debe
ser integral.
Uno de los recursos que siempre se
utilizan para el tratamiento de la
obesidad son las típicas dietas
de restricción, éstas
son excelentes siempre y cuando cumplan
con las características de
una dieta recomendable y estén
monitoreadas por un experto en nutrición.
Para saber si una dieta es recomendable
o no se deben observar los siguientes
aspectos:
Que contenga de todos los grupos
de alimentos (cereales, carnes, lácteos,
huevo, leguminosas, fruta y verdura)
a menos que la persona tenga intolerancia
a alguno de estos
Que no predomine ningún alimento
o se encuentre en cantidades excesivas,
(por ejemplo exceso de alimentos
de origen animal, exceso de grasa,
etc.), debe haber un equilibrio
Que tenga variedad
Que sea individualizada, adecuada
y en la cantidad necesaria para cada
persona según edad, estatura,
actividad física, etc.
Que no se acompañe de pastillas
o gotas que no contengan los ingredientes
en la etiqueta
Se debe poner especial atención
en las dietas con las cuales hay
una disminución de peso muy
acelerada ya que es muy fácil
que se vuelva a recuperar el peso
perdido (más información
en nutrisa.com
En general las dietas muy estrictas
y poco variadas llegan a ser cansadas,
aburridas y se abandonan fácilmente.
De antemano el termino "dieta" resulta
agresivo y angustiante para mucha
gente. Lo ideal es aprender a comer
y llevar una alimentación
saludable, sin excesos y variada
en la que se incluyan todos los alimentos
que la persona acostumbra consumir.
Para lograr un equilibrio entre lo
que comemos y lo que nuestro organismo
necesita, es importantísimo
aprender a reconocer las señales
biológicas de hambre y saciedad
a continuación enlistamos
una escala con la cual usted puede
ir entrenando sus señales
biológicas y lograr con esto
un control de la cantidad de alimentos
que consume:
Escala de hambre y saciedad
Hambre excesiva Nivel 1
Mucha hambre Nivel 2
Hambre Nivel 3
Poca Hambre Nivel 4
Sin hambre Nivel 5
Poco satisfecho Nivel 6
Satisfecho cómodo Nivel 7
Muy satisfecho Nivel 8
Demasiado satisfecho Nivel 9
Satisfecho incomodo Nivel 10
1. El primer paso es que antes de
comer cualquier alimento la persona
se trate de ubicar en un punto de
la escala.
2. Si su hambre esta en el nivel
#3 es el nivel correcto para ingerir
alimento.
3. Se debe comer despacio tomando
en cuenta que después de 20
minutos llega al cerebro la sensación
de saciedad.
4. Se debe hacer un alto a los diez
minutos de haber empezado a comer
para identificar que tanto ha aumentado
el nivel de saciedad y poder parar
antes de sentirse demasiado satisfecho
o incomodo
5. Lo ideal es llegar al nivel de
saciedad #7 que es en donde el cuerpo
no necesita más alimento
6. Se recomienda que se consuman
3 comidas fuertes al día y
dos colaciones, una a media mañana
y otra a media tarde midiendo los
niveles ya que no es recomendable
llegar a un nivel de hambre de 1
porque al sentir demasiada hambre
no se pueden identificar bien los
niveles de saciedad y es cuando se
come en exceso.
El reconocer los niveles de hambre
y saciedad no es algo tan sencillo,
sobre todo después de que
se lleva mucho tiempo comiendo sin
tomar conciencia de los que se come
y por qué se come, pero con
la práctica se llega a tener
un buen control de estas señales
lo cual resulta de muchísima
utilidad para combatir la obesidad.
Por último, refiriéndonos
al factor psicológico, es
muy común que las personas
que no pueden o no saben manejar
sentimientos de angustia, miedo,
tristeza, ansiedad, frustración,
etc, tiendan a refugiarse en la comida
y coman de manera compulsiva. Es
muy importante que se haga conciencia
de cómo comemos y que se empiece
un entrenamiento para reconocer cuando
realmente se está comiendo
por hambre.
En ocasiones, es recomendable que
el tratamiento de la obesidad se
combine con alguna terapia psicológica
en la cual se ayude a la persona
a manejar sus sentimientos y así evitar
que coma compulsivamente.