El sistema de defensas del organismo
en ocasiones se ve afectado por diversas
causas como la mala alimentación,
el estrés, el exceso de trabajo
y la misma contaminación a
la que nos exponemos diariamente
tanto en el ambiente como en los
alimentos que consumimos. A esto
se debe también que en la
actualidad se hayan agravado o aparecido
enfermedades o síntomas que
antes no existían. Por esto
resulta de vital importancia reforzar
nuestro sistema inmunológico
para poder contrarrestar estos nuevos
padecimientos.
En lo que se refiere a la alimentación
se ha modificado considerablemente
la forma de comer ya que han aumentado
los alimentos que contienen grasa
y harinas refinadas, se ha disminuido
el consumo de alimentos frescos por
la premura de tiempo con la que generalmente
se vive, y de la misma manera disminuye
el aporte de vitaminas y minerales,
los cuales se encargan de mantener
el cuerpo y el sistema inmunológico
en buen estado.
Si conjuntamos la mala alimentación
con todos los factores ya mencionados,
tenemos como resultado un sistema
inmunológico deprimido y poco
funcional, lo cual pone a nuestro
organismo totalmente expuesto a las
enfermedades.
En estos casos, los antioxidantes
juegan un papel fundamental, ya que
estudios recientes han demostrado
que estas sustancias protegen a nuestro
organismo de los radicales libres
los cuales se forman por factores
como la contaminación, el
estrés, el cigarro, etc. y
dañan de manera irreversible
nuestro organismo.
Estas sustancias antioxidantes no
son más que vitaminas como
la E, A y C, minerales como el selenio,
cobre y zinc, y otras sustancias
como el extracto de semilla de uva,
el té verde, entre otras.
La función principal de los
antioxidantes es eliminar el daño
que los radicales libres causan a
las células, evitando así el
envejecimiento prematuro y algunas
enfermedades de tipo degenerativo
como el cáncer, la diabetes,
la artritis, etc.
En este sentido para mantener en
buen estado el sistema inmunológico
se recomienda consumir alimentos
que contengan suficiente cantidad
de vitaminas y minerales como: frutas,
verduras, pescado, aceite de germen
de trigo, etc.
En caso de que no se consuman estos
alimentos se puede recurrir a los
complementos para evitar deficiencias.
Existen, en el medio naturista, algunas
plantas como la equinacea que ayudan
a aumentar las defensas del organismo.
Esta se puede consumir para prevenir
y evitar cualquier tipo de infección.
Otro producto muy utilizado, es el
propóleo el cual es elaborado
por las abejas a partir de resinas
de algunos árboles y utilizado
como material para la construcción
que protege a la colmena de cualquier
invasión de microbios. Lo
mismo hace en nuestro organismo.
Se recomienda principalmente para
afecciones respiratorias como: anginas,
faringitis, gripe, sinusitis, bronquitis,
asma, etc. Además, tiene poder
cicatrizante por lo que es excelente
para afecciones bucales como aftas,
fuegos, inflamación de encías,
etc. y para la cicatrización
de heridas.
También es recomendable tomar
otras precauciones aparte de la alimentación,
para prevenir y evitar las enfermedades.
Se recomienda en la medida de lo
posible evitar situaciones de tensión
emocional. Los ejercicios de relajación
son muy recomendables antes de dormir
ya que ayudan a desconectar los problemas
y conciliar el sueño. Por
otro lado un descanso apropiado (alrededor
de 8 horas) es de suma importancia
para mantener nuestro sistema inmune
en óptimas condiciones.
Otra manera de estimular el sistema
inmunológico es disfrutar
de vez en cuando del sol, el campo
y el aire puro.
De la misma manera, el practicar
un ejercicio moderado mantiene el
cuerpo libre de infecciones y ayuda
a eliminar el estrés. Es importante
realizar una actividad física
por lo menos 3 veces por semana,
como nadar, caminar o dar un paseo.