Has hecho mil sacrificios y por
fin te has quitado los kilos que
te sobraban. ¿Qué haces
ahora para no engordar? Simplemente,
seguir cuidándote y aprender
a disfrutar haciéndolo. Te
decimos cómo.
No volver a engordar
Cuando un nutricionista o un endocrino
te ponga una dieta, puedes hacerla
hasta que hayas bajado el peso deseado
o que te haya recomendado el especialista.
Una persona tiene un peso adecuado
en términos de salud cuando
su índice de masa corporal
está por debajo de 25. Alcanzar
un IMC menor de 18,5 es peligroso.
Una vez que hayas adelgazado, debes
tener cuidado tanto para no volver
a engordar como para no obsesionarte
y seguir adelgazando sin control.
La clave, como dice Loles Vives,
Bióloga y Master en Nutrición
y Dietética, es seguir cuidándose,
aunque ya no de forma tan restrictiva.
Según Loles, "Tu dieta
debe sufrir un par de cambios: añadir
a tu desayuno pan integral o cereales,
y en las comidas y cenas incorporar
unas 5 cucharadas soperas de arroz,
pasta o 5 ó 6 cucharadas de
legumbre cocida o incluso unos 150
gramos de patata cocida. Si ves que
ganas peso o un día te das
el gustazo de pasarte (es humano
y debes hacerlo) entonces durante
unos días debes seguir de
nuevo la dieta."
"Pero lo dicho, hay que seguir
cuidándose. Si vuelves a comer
igual que antes o cometiendo los
mismos errores nutricionales y vuelves
a tomar alimentos excesivamente calóricos
(ricos en azucares, grasas, etc.)
volverás a engordar",
añade Loles.
En resumen: para mantener un peso
hay que cuidarse siempre. Pero no
te deprimas, cuidarse no es sinónimo
de pasarlo mal o tener que estar
siempre muerta de hambre. Loles nos
pone un ejemplo: "si dejas una
casa abandonada sin limpiar durante
tiempo se acumula mucho polvo y porquería.
Necesitas hacer limpieza general
a fondo durante varios días
para quitarle toda la porquería
(dieta), pero a partir de ahí si
quieres que se mantenga limpia debes
cuidarla e irle quitando el polvo
a diario o con frecuencia. No puedes
dejar que vuelva a amontonarse".
Verte bien, poderte poner la ropa
que quieras y sentirte ligera te
compensará.
"Tienes que tener claro que
la obesidad o sobrepeso es una enfermedad
(o una dolencia) crónica y
siempre hay que cuidarla", dice
Loles.
Ejercicio: la mejor ayuda
Una de las armas más eficaces,
baratas y divertidas que tienes para
no engordar es hacer ejercicio. Si
te mueves quemas calorías
y mantienes siempre activo tu metabolismo,
con lo cual puedes permitirte ser
mucho más flexible con tu
dieta. De hecho, si practicas actividades
intensas de forma constante incluso
puedes darte bastantes caprichos.
Si tienes claro que no quieres volver
a engordar e incluso te gustaría
bajar un poquito más de peso,
lo mejor es que te apuntes a un gimnasio
o contrates un entrenador personal.
Haciendo todos los días una
hora de ejercicio -que es lo normal
para compensar las horas que pasas
inactiva- puedes dejar de preocuparte
por tu peso.
Por otra parte, después de
adelgazar, hacer ejercicio te ayudará a
poner en su sitio todo lo que se
haya quedado fláccido y blando.
No hay otra forma aparte de la cirugía.
¿Qué tipo de ejercicio
debes hacer?
Si tienes problemas de sobrepeso:
empieza con clases de tonificación
o camina todos los días, eso
te ayudará a aumentar el ritmo
de tu metabolismo.
Si sólo te sobran algunos
kilos: debes hacer, sobre todo, ejercicio
aeróbico de intensidad moderada
durante al menos 40 minutos y, si
puedes, todos los días. Por
ejemplo: aeróbic, body combat,
jogging, pádel, capoeira,
natación, etc.
Si estás en tu peso: cualquier
tipo de actividad física,
combinando ejercicio aeróbico
con tonificación.
Estoy en la menopausia
Desgraciadamente, en la edad madura
las hormonas se ponen en contra de
nosotras. Cuando llega la menopausia
cuesta mucho más adelgazar,
incluso parece que todo nos engorda.
Aunque comas muy poco no consigues
adelgazar o tienes que estar constantemente
a dieta.
Si éste es tu caso, debes
hacer lo siguiente:
Eliminar el consumo de alimentos
ricos en azúcares.
Restringir las féculas: pasta,
patatas, arroz, pan, legumbres.
Olvidarte del alcohol, limitándote
a una copa de vino o cerveza de vez
en cuando.
Aumentar el consumo de verduras
pero controlar el de frutas, demasiado
ricas en azúcares simples.
Empezar a cocinar con poca sal,
ya que favorece la retención
de líquidos.
Pero no todo tienen que ser restricciones
e inconvenientes, si haces del ejercicio
un hábito diario podrás
controlar el peso con facilidad.
La clave está en no abandonarse
nunca a una vida sedentaria.
Otro consejo útil es mantenerte
lo más activa que puedas en
tu vida diaria, eso te hará estar
entretenida, no pensar en comer y
quemar más calorías.
Si eres muy nerviosa y comes por
impulsos, nadar, hacer tai chi o
body balance te ayudará a
controlar tu cuerpo y tu mente.