Si utilizas colorete en polvo,
aplícalo con una brocha gruesa
en forma de lágrima, con la
parte más fina, ponlo en las
sienes y con la más ancha,
en los pómulos. Si eliges
la textura de crema, déjalo
un rato en el congelador y después
difumina con las yemas de los dedos
dándote pequeños golpecitos
ascendentes, éstos harán
que se adhiera perfectamente a la
piel.