En las manos se lee la edad mejor
que en el calendario.
Vale la pena por lo tanto ocuparnos
de las manos y no limitarnos en su
cuidado.
Una mano áspera, agrietada
o enrojecida se aviene mal con la
condición de la mujer, así que
debemos habituarnos a usar a diario
cremas líquidas como la de
almendras, fundamentalmente frotándolas
por la noche.